domingo, 27 de julio de 2008

Celulares = Cancer ¿Cierto o Falso?

Este tema me ha interesado mucho desde que el uso de los celulares explotó en la última década. Especialmente ahora que trabajo en aplicaciones para celular me parece un tema que hay que analizar.

Estuve buscando info al respecto en internet y esto fue lo que encontré:

Muchos estudios se han hecho al respecto; En estados unidos por parte de la F.D.A. y por instituciones de investigación de cáncer. En Suecia y Dinamarca también se han hecho estudios al respecto. La mayoría de ellos dicen que no hay evidencia de una relación entre la incidencia de cancer y el uso de teléfonos celulares.

Los fundamentos científicos se refieren al tipo de radiación que emiten los celulares. Se sabe que la radiación ionizante (como sería la de los rayos X) sí causa un crecimiento anormal de las células y por lo tanto cancer. Pero no ha habido un estudio que muestre que la radiación no ionizante (que es la que usan los celulares, también la luz y el calor emitido por cualquier cosa) presente estos efectos.

Mucha gente que advierte los peligros, luego menciona que más vale prevenir que lamentar. O sea que se puede equivocar, pero que no está seguro que sí haya una relación. Eso está bien, pero la manera en que lo dicen puede generar ideas erradas y supersticiones.

Otro aspecto interesante es que el uso de teléfonos celulares se ha incrementado exponencialmente, pero como mencionan en una entrevista (1) la incidencia de cancer cerebral no se ha incrementado en los últimos 20 años.

Por otro lado, algunos estudios pueden estar comprometidos. Los estudios de la FCC solo tomaron casos de uso por 3 años. Los estudios Suecos toman a usuarios promedio como que hablan 1 vez a la semana por teléfono... lo cual no es realista.

Una entrevista a una Doctora que realizó un estudio en Tel-aviv(2), menciona que cierto cancer en glándulas productoras de saliva tiene una posibilidad 50% mayor de ocurrir en gente que utiliza mucho el celular. Esto contradice todos los demás estudios, y me parece algo bastante interesante. No he encontrado la investigación en concreto, pero le mandé un correo a esta doctora a ver si me puede ayudar. En caso de que todo se vea bien, tendré mucho cuidado en un futuro con mis llamadas.

Sin más por el momento, les dejo las referencias:

  1. BROADCAST TRANSCRIPT - FOX NEWS Weekend Live September 02, 2007
  2. Cell phone-cancer link found by Tel Aviv University scientist
  3. Only ten minutes on a mobile could trigger cancer, scientists believe
  4. Cancer and cell phones
  5. Questions & Answers about Wireless Phones
  6. Cancer expert warns employees on cell phones
  7. Cellular Telephone Use and Cancer: Questions and Answers
  8. Experts Revive Debate Over Cellphones and Cancer

viernes, 25 de julio de 2008

¿Que es lo que nos hace creer en las cosas?

El día de hoy leí este artículo:

http://www.sciam.com/article.cfm?id=how-anecdotal-evidence-can-undermine-scientific-results

Trata de como podemos creer más fuertemente en rumores que en evidencia científica. Pero la parte más interesante, para mí, es lo que dice en el tercer párrafo. Habla de como nuestros cerebros quieren conectar las cosas, de causa a consecuecia, y no les importa no ser muy precisos en ello. Tenemos un mundo de ocurrencias y queremos relacionarlas de la mejor manera posible, y a veces de la manera más fácil posible. Por ejemplo, un gato negro se te cruza y te causará mala suerte, o un tigre enorme se te acerca y te va a comer. Una puede tener sentido y la otra no tanto, pero a veces te conviene creer tonterías sí también crees en cosas que te pueden salvar la vida. En un mundo primitivo, las supersticiones no perjudican, y a veces las cosas vienen en paquetes y para que creas cosas que te pueden salvar la vida tienes que creer en un par de tonterías.

A veces la evolución (biológica y sociológica) viene en paquetes y hay que aceptar cosas que no sirven para nada (como glándulas mamarias en hombres) para tener también las cosas que sí nos sirven (glándulas mamarias en mujeres ;)). El chiste está en utilizar nuestro intelecto para diferenciar lo funcional de lo recreativo, aunque instintivamente tengamos una tendencia a no hacerlo.