Doctor Wagner habla sobre Hugo de San Víctor
Hugo de San Víctor nació en Sajonia. Nació en Sajonia y no en Francia. Nació en Sajonia que es parte de Alemania. Nació en Sajonia en el año de 1096. Hugo de San victor fue el primer hijo de Conrado, conde de Blakenburg. El primer hijo de Conrado y el sobrino de Reinhard von Blankenburg. Hugo de San Víctor era un noble. Era un noble y hubiera sido conde como su padre quería. Su padre quería que fuera conde pero su tío que era arzobispo lo convenció de que estudiara.
Hugo de San Víctor estudió en un monasterio en Sajonia. Estudió en un monasterio en Sajonia para convertirse en monje y no en Conde. Hugo de San Víctor no fue conde, Hugo de san Víctor no fue caballero. Hugo de san Víctor era demasiado joven para participar en la primera cruzada y demasiado viejo para participar en la segunda. Demasiado viejo y demasiado joven y demasiado cobarde. En 1115 huyó al monasterio de San Víctor, a las afueras de París. Huyó porque en Sajonia hubo conflictos. En Sajonia hubo conflictos porque no había cruzadas. Sin cruzadas los nobles no descansan. Los nobles quieren oro y tierras, quieren poder y bienes, quieren títulos y quieren sangre. La sangre sacia su sed. Enrique V de Alemania tenía sed. Tenía sed y rivalizaba con el papado, rivalizaba por el poder. Enrique V quería ser emperador del sacro imperio romano. Enrique V obligó al papa a que lo coronara y lo secuestró. Lo secuestró y lo llevó a Alemania. En Alemania lo esperaron, lo esperaron los príncipes y los arzobispos. Los príncipes y los arzobispos se levantaron en contra del Emperador. En Sajonia a esto se le llamó la batalla de Welfenshoz. Hugo de San Víctor no participó en la batalla de Welfenshoz. Hugo de San Víctor huyó. Hugo de San Víctor huyó a parís a estudiar en un monasterio.
Hugo de San Víctor escribió Óperas y el Didascalicón. Escribió sobre misticismo y sobre alegorías de la biblia. Hugo de san Víctor escribió sobre el matrimonio y sobre como se debe ser un buen monje. Escribió sobre monjes, matrimonios, misticismo, alegorías y Noé. Hugo de San Víctor no escribió sobre caballería, Hugo de san Víctor no escribió sobre aventuras y sobre leyendas. Hugo de san Víctor escribió sobre la biblia y no sobre caballería. Hugo de San Víctor escribió sobre los distintos tipos de conocimiento, escribió sobre lo que debemos conocer, Hugo de san Víctor dijo que hay que conocer todo. Hugo de san Víctor no escribió sobre matar gente y usar espadas. Hugo de San Víctor no escribía sobre defender vírgenes sino sobre defender la virginidad de la Virgen María. Hugo de san Víctor no escribió sobre monstruos. El bestiario que se le llega a atribuir no es suyo. El bestiario en donde se escribe que los buitres no requieren de fertilización para reproducirse no es suyo. El bestiario en donde defiende la virginidad de la Virgen María con un argumento a cerca de los buitres no es suyo.
Hugo de San Víctor fue Prior de la escuela de San Víctor. Tuvo muchos alumnos, alumnos que tomaron sus ideas y escribieron libros. Escribieron libros como el bestiario. Hugo de San Víctor aparece en la divina comedia de Dante, Dante lo encuentra en el cielo.
C. S. Lewis escribe sobre Hugo de san Víctor. C.S. Lewis es un mocho, un medievalista y un famoso escritor de fantasía. C. S. Lewis escribió las crónicas de Narnia. Las Crónicas de Narnia son novelas fantásticas con caballeros y son alegorías a la Biblia. Hugo de San Víctor escribió sobre alegorías y la biblia. Hugo de San Víctor escribió sobre misticismo. Hugo de San Víctor no escribió sobre Batallas, no escribió sobre guerras. Ni Sobre guerras ni sobre caballeros sino sobre la biblia y sobre matrimonios. Escribe óperas y escribe sobre unir el alma propia con Dios. Escribe sobre las distintas ciencias y los distintos saberes. Hugo de San Víctor no escribe sobre peleas fuera de aquellas que mantiene con Pedro Abelardo a cerca de la naturaleza de la omnipotencia de Dios.
jueves, 4 de febrero de 2010
Kookus habla de la edad media
¿Hugo de San Víctor? Sí sí sí, yo lo conocí, era un monje ¿sabes?... no espera, no un monje, era un canónigo, Sí... jajaja un loquito, bueno, misma puerca. Quieren ser perfectos ¿sabes? jajaja sí, como decía en... mateo o algo así, perfectos como su santo padre es perfecto... jajaja ¡Cu-Cu! Esto empezó en Egipto con los coptos, bueno... no el monasticismo en general sino más bien el cristiano, pero sí, con los coptos. Al principio al principio se iban al desierto, fuuts, como decía en el cuento que el tal chucho había hecho.
San Victor nació en un momento muy interesante, interesante también porque se fué a vivir a francia, sí sí. Mira jeje, el Imperio Carolingio se desmoronó en el siglo IX y eso dejó a la región francesa dividida en pequeños condados y señoríos. Violencia!! Señores y caballeros pelearon, corrían de un lado para el otro buscando sangre, querían poder y territorio, se peleaban por las moronas que quedaban del imperio. Era un maldito desmadre, muerte! muerte!... muerte a los niños que jugaban en la pradera... no era culpa de Theudebert que su padre haya matado a tu hermano ¿por qué le haces eso? ... corre Theudebert! corre!!
No! no podemos dejar que esto continúe, debemos cambiarlo. Y llamamos a los señores y a los caballeros, y juntamos las reliquias. Miren las reliquias!! Teman la ira de Dios y de los Santos!! Detengan la violencia ahora!!!
Y se detuvieron... un rato, les pedíamos que regresaran y no lo hacían. Los hombres temen a Dios, pero aman más el poder y el dinero. Creamos la Paz de Dios... exomulgación a quien ataque a un campesino o a un clérigo que no pueda defenderse, a quien robe sus propiedades. Los mercaderes fueron protegidos más tarde.
Jajaja la Abadía de Cluny, sus monjes eran caballeros a la vez, caballeros violentos... era libre de cualquier autoridad secular, respondía solo al papa. Jajaja se añadieron a la paz de dios. Su espada era un kebab de paloma blanca.
Pero hasta los violentos necesitan vacaciones, limpiar sus camisas de tanta sangre derramada, limpiar sus espadas, el rojo no comina con todo ¿sabes? La tregua de dios eran las vacaciones para los Caballeros, en días festivos no podían matar gente jajaja.
Problemas entre iglesia y estado. AAARGH mi cabeza, complicado complicado, querella de las investiduras, antipapas... noo, ya todos se pelean, necesitamos solución, sangre, lucha política.
Pero solo hay una solución para la guerra, y es (redoble de tambores por favor) más guerra!! (aplausos). La salvación de los cristianos fueros los musulmanes (buuuu!!) que habían conquistado el este del mediterráneo, y por supuesto Jerusalén (órgano dramático 'tun tun tuuuuuun') Grave error!!!, el mundo musulman tenía una economía de mercado, el mundo cristiano tenía una economía feudal, de conquista. Así que los que en algún momento pelearon entre sí, se dirigieron a salvarnos de los malditos musulmanes (fanfarria de tormentas) y en el camino no asaltaban y robaban los pueblos cristianos que encontraban (bueeno, lo intentaban, y la intención es lo que cuenta ¿no?)
San Victor nació en un momento muy interesante, interesante también porque se fué a vivir a francia, sí sí. Mira jeje, el Imperio Carolingio se desmoronó en el siglo IX y eso dejó a la región francesa dividida en pequeños condados y señoríos. Violencia!! Señores y caballeros pelearon, corrían de un lado para el otro buscando sangre, querían poder y territorio, se peleaban por las moronas que quedaban del imperio. Era un maldito desmadre, muerte! muerte!... muerte a los niños que jugaban en la pradera... no era culpa de Theudebert que su padre haya matado a tu hermano ¿por qué le haces eso? ... corre Theudebert! corre!!
No! no podemos dejar que esto continúe, debemos cambiarlo. Y llamamos a los señores y a los caballeros, y juntamos las reliquias. Miren las reliquias!! Teman la ira de Dios y de los Santos!! Detengan la violencia ahora!!!
Y se detuvieron... un rato, les pedíamos que regresaran y no lo hacían. Los hombres temen a Dios, pero aman más el poder y el dinero. Creamos la Paz de Dios... exomulgación a quien ataque a un campesino o a un clérigo que no pueda defenderse, a quien robe sus propiedades. Los mercaderes fueron protegidos más tarde.
Jajaja la Abadía de Cluny, sus monjes eran caballeros a la vez, caballeros violentos... era libre de cualquier autoridad secular, respondía solo al papa. Jajaja se añadieron a la paz de dios. Su espada era un kebab de paloma blanca.
Pero hasta los violentos necesitan vacaciones, limpiar sus camisas de tanta sangre derramada, limpiar sus espadas, el rojo no comina con todo ¿sabes? La tregua de dios eran las vacaciones para los Caballeros, en días festivos no podían matar gente jajaja.
Problemas entre iglesia y estado. AAARGH mi cabeza, complicado complicado, querella de las investiduras, antipapas... noo, ya todos se pelean, necesitamos solución, sangre, lucha política.
Pero solo hay una solución para la guerra, y es (redoble de tambores por favor) más guerra!! (aplausos). La salvación de los cristianos fueros los musulmanes (buuuu!!) que habían conquistado el este del mediterráneo, y por supuesto Jerusalén (órgano dramático 'tun tun tuuuuuun') Grave error!!!, el mundo musulman tenía una economía de mercado, el mundo cristiano tenía una economía feudal, de conquista. Así que los que en algún momento pelearon entre sí, se dirigieron a salvarnos de los malditos musulmanes (fanfarria de tormentas) y en el camino no asaltaban y robaban los pueblos cristianos que encontraban (bueeno, lo intentaban, y la intención es lo que cuenta ¿no?)
Shadoe Crowe investiga a Hugo de San Víctor
Shadoe Crowe, soy el mejor en lo que hago, el investigador privado más solicitado en la ciudad... o al menos lo fuí, hasta que el caso más importante de mi carrera se esfumó sin dejar rastro, destruyendo mi reputación y mi carrera. Después algo así tenía suerte si conseguía un trabajo de un sujeto celoso en busca de pruebas que sue esposa lo engañaba... hasta que ella tocó a mi puerta.
Las cuentas se apilaban, el teléfono no había sonado en semanas, el casero me había corrido del departamento y en la oficina no quedaba mucho más que media botella de tequila la cuál me disponía a dejar vacía, sin embargo las Moiras tenían otra idea. Con la botella en una mano y el caballito en la otra escuché el timbre. Largo cabello negro, ojos azules, labios llenos, figura escultural y unas piernas que
sólo significaban problemas. Su perfume era evocador, francés, caro, era de esperarse, todo su atuendo gritaba dinero. Me disculpé por el desastre pero a ella solo quitó el periódico sobre el que había cenado la noche anterior de sobre el sillón y se sentó. Con una pesada voz empezó a hablar, una voz suave y profunda, hipnotizante empezó a hablar sobre su esposo, creo, mientras pasaba sus dedos por esas piernas, algo de un manuscrito, esos labios tan rojos, esos ojos azules, la clase de chicas que siempre me metían en problemas.
"Realmente necesito que me ayude a encontrarlo ¿Está disponible para ayudarme?", Shadoe, lo hiciste otra vez, te perdiste por un par de piernas,ahora no sabes que te está pidiendo, ¿Busca a su esposo? ¿un manuscrito? piensa rápido
"Por supuesto, uhmm, ¿Tiene algo más? cualquier dato podría ser de utilidad" calma, calma
"Esto es lo que encontré en su oficina, creo que es el nombre" me da un pedazo de papel, escrito sólo tiene Hugo de Sancto Victore de disciplina clericorum. ¿Esto es lo que quiere que busque? Un manuscrito, me imagino ¿Por qué lo necesita? No lo arruines Shadoe, sólo dilo
"Sí, empezaré a buscarlo inmediatamente."
"No sé cuál es su tarifa usual, pero es algo muy importante para mí, espero que esto sea suficiente"
Tomo el cheque de sus manos, nuestros dedos tocan, no puedo apartar la mirada de ella. Di lo menos posible Shadoe y espera a que se vaya, entre menos le digas menos probabilidades hay de que arruines este trabajo también.
"No se preocupe, lo encontraré pronto" Se levanta, me levanto y me apuro a abrirle la puerta
"Muchas gracias detective" veo a ese par de piernas salir de la oficina.
¿Qué tengo en la mano? Ahh cierto, el cheque... hace mucho tiempo no veo tantos ceros.
Un manuscrito... Sancto Victore... latín, ¿Será medieval? Que extraño, no soy un académico ¿Por qué me pidó a mí buscarlo? Que extraña coincidencia. Debería empezar por... no, iré primero a la universidad, de paso cobro el cheque.
***
Hacía tiempo que no pisaba los los pasillos de esta facultad, desde ese día, pero recordaba todavía donde estaban las oficinas, si las cosas no habian cambiado demasiado sabía que la encontraría sentada en su oficina como a esta hora. Toqué a su puerta. Abrió, se veía sorprendida de verme, pero su expresión cambió a una de enojo o frustración.
"¿Qué te trae por aquí después de tantos años?"-Fue lo primero que salió de su boca.
...
"¿Sigues en eso? pensé que ya habrías cambiado de profesión, o por lo menos cambiarías los tipos de casos"
"Yo no elijo los casos"-le dije
"Me eligen a mí"- completó ella-" No lo has ido a visitar ¿Verdad? Cada vez que voy, pregunta por tí"
"No he podido ir, la cosa es complicada... no sabría..."-"Mira, necesito ayuda"-cambié el tema-" estoy buscando un texto medieval, Hugo de San Víctor ¿lo conoces?"
"Me suena".. sonríe maquiavélicamente.."Pero yo no te puedo ayudar mucho, tú sabes quién es el más apropiado para preguntarle"
"... pero, crees que..."
"Sí, estará gustoso de responder a tu pregunta y lo hará muy bien"
Los hospitales nunca me gustaron, éste en particular me hacía sentir las entrañas revolviéndose. Las paredes blancas, muertas, el olor a desinfectante, la música de elevador en la sala de visitas... ¿Qué le están haciendo a esa canción?
Lo ví entrar a la habitación, estaba fuera de sí, pensando en lo suyo seguramente, cuestiones complicadas que nunca entendería yo. La barba y el cabello largo y desarreglado, no sabía yo si era a propósito. Me vió, una mirada muy intensa, escalofríos recorrieron mi cuerpo, no sabía si era sorpresa, alegría o enojo, mi corazón se aceleró. Seguro se hubiera avalanzado hacia mí si no fuera por los
enfermeros que lo traían.
"Shadoe!! tanto tiempo" sonrió
"Kookus! sí, ha pasado tiempo" me abrazó
"Y qué me cuentas? ¿Cómo has estado? ¿Que ha sido del detective más famoso del mundo?"
"Tú bien sabes que nunca fuí el más famoso"
"Sí, pero anda.. dime que has hecho..." hablé con él, de alguno que otro caso, me habló de cosas que había leído mientras estaba internado. Estaba lúcido, lo que decía era congruente, aunque en su muy particular estilo. No entendía que hacía él en un manicomio, pero bueno, nunca entendí nada de lo que hacía.
"Hahaha, que locuras... pero tengo la impresión que no viniste a recordar viejos tiempos, ¿Qué es lo que realmente te trae por aquí?"
"Nunca se te escapa nada ¿verdad?, mira, tal vez te interese" Le dí el pedazo de papel, lo miró y su mirada cambió inmediatamente. Recordé lo que hacía él aquí... apareció el otro lado de Kookus
"¿Hugo de San Víctor? Sí sí sí, yo lo conocí, era un monje ¿sabes?... no espera, no un monje, era un
canónigo, Sí..."
Hablaba rápidamente, muy emocionado, su historia daba vueltas pero era consistente,
hablaba como si hubiera vivido en la época... o como si creyera que vivió, los hechos eran acertados pero le costaba trabajo separarse de ellos. Pero me dio lo que estaba buscando No había manera de buscar el texto en donde probablemente fue escrito. La abadía de San Víctor había desaparecido durante la revolución francesa, sin embargo Hugo tuvo muchos seguidores y tenía mucha fama en su tiempo. La obra pudo haber sido movida a un lugar cerca de francia pero fuera de ella.
Tenía un viaje frente a mí.
***
Odio gales, odio la lluvia, odio la comida, el frío, y el idioma no es inglés, es algo de salvajes. La lluvia no dejaba de caer, el agua se me metía por todas partes, no había visto un rayo de sol en días. Había encontrado un Priorato de la época de Hugo al pie de las montañas negras, pero llegué tarde... por unos cientos de años, ahora no era más que ruinas. Me sorprendía el conocimiento que la gente local tenía de la historia del lugar, pero más aún que eso, el que cada vez que hablaba con alguien tená la impresión de que no era el primero que preguntaba sobre este lugar. Poco a poco tenía la impresión de que recientemente hubo alguien haciendo las mismas preguntas, y cuando indagaba al respecto la gente se ponía defensiva y no querían seguir hablando conmigo. Sin embargo un anciano tuvo la amabilidad de decirme que muchos de los textos que alguna vez estuvieron ahí fueron movidos. Después de Enrique
VIII, la Iglesia de Inglaterra fue la máxima autoridad religiosa y tomaron los textos importantes de varios lugares. Eureka!! pensé - ellos deben tener el manuscrito.
***
Charles, un viejo amigo, o debería decir, contacto, me encontró en londres. Un poco de dinero fue todo lo que necesité para que indagara a cerca del texto. En efecto!! Se encontraba en la Lambeth Palace Library, su sección de manuscritos. Ahora solo tenía que confirmarlo visualmente y el trabajo estaría listo. Mientras vamos entrando y pasando por las distintas secciones, preguntando a los encargados
miradas sospechosas nos empiezan a acechar. Mis sospechas parecen confirmarse, alguien se me ha adelantado, alguien más está buscando el manuscrito. Llegamos al cuarto y un joven bibliotecario nos atiende.
"Ahhh, que casualidad! justo el día de ayer pasó un hombre buscando ese manuscrito, ni si quiera lo tengo que buscar sé exactamente donde..." La sangre deja su cara completamente al mirar un espacio vacío en una repisa. "pero..." revisa frenéticamente las demás repisas, no lo encuentra
"Quién lo estuvo buscando antes?" le pregunto
"Un sujeto extraño, parecía estar más que interesado por el manuscrito... discúlpenme un segundo"
corre al teléfono en su escritorio, agitadamente habla, tiene la cabeza inclinada.
"Uhmm... lo siento, les voy a tener que pedir que se retiren, uhmmm, tenemos un problema"
"¿Qué pasó? ¿Quién fue el que vino antes que nosotros?" "Lo siento, no puedo hablar de ello"
"Tengo que avisarles a los de Parker" se susurra a sí mismo
"¿Parker? ¿La Librería?" Pregunta Charles
"Uhm... no... eh nada, estaba hablando conmigo mismo, por favor, retírense, vamos a cerrar esta sección"
El manuscrito había sido robado... y yo sabía quién lo hizo. Tanto tiempo sin saber de él ¿por qué en este momento? ¿Fue acaso una trampa? La mujer, ella sabía más de lo que dijo, sabía quien era yo. Me buscó específicamente a mí. ¿Que había dicho? algo de su esposo ¿Por qué me tengo que distraer tan fácilmente?
"¿Dijiste algo de la Librería Parker Charles?"
"Sí, pero no tiene importancia, ya no dejan a nadie entrar ahí."
"¿Crees que ahí esté el manuscrito?"
"Sí, pero es irrelevante Shadoe, no nos lo dejarán ver"
"No importa Charles, tenemos que intentarlo"
"Pero está en Stanford, no podemos ir hasta allá así nomás"
Tomamos el primer vuelo, necesitaba que Charles me acompañara, si había una oportunidad de ver el manuscrito más la tenía un religioso que un detective frustrado.
***
Llegamos en la noche, fuimos a la librería pero estaba cerrada, cuestionamos a los guardias a cerca de un robo y se vieron extrañados, parecia que ni si quiera entendieron la pregunta. Les dijimos que tuvieran cuidado pero nos vieron como locos. Charles me convenció de que intentáramos dormir un poco y en la mañana podríamos hacer un esfuerzo por encontrar el manuscrito. Alquilamos una habitación en un hotel no muy lejos de ahí, charles se durmió inmediatamente, yo no pude. Algo no estaba bien, algo no cuadraba, sentía que estaba cayendo en una trampa, que el manuscrito era más de lo que parecía ser. Tal vez estaba siendo yo utilizado. Salí del cuarto y fuí al bar más cercano. Después de varios tequilas para calmar mis paranoias decidí regresar y tratar de conciliar el sueño... la puerta estaba entreabierta.
"Charles?" "estás ahí?" Ese olor... no, no otra vez "Charles, contéstame" Abro la puerta, la luz entra a la
habitación y todo lo que ilumina está rojo. Me paralizo al escuchar esa voz de nuevo.
"Shadoe Crowe era un buen detective, era un buen detective que resolvía crímenes, resolvía crímenes y no buscaba papeles. Shadoe Crowe no era un cobarde, no era un cobarde sino un detective famososo. Shadoe crowe resolvió asesinatos, encontró al que mató a esas prostitutas, al que mató prostitutas y al que acechaba niños. Shadoe Crowe fue el mejor detective y era el indicado para encontrar al mejor asesino. El mejor asesino que conoció a Shadoe Crowe. Shadoe Crowe se metió con la hermana de su
mejor amigo, la hermana del mejor amigo fue arrastrada a la vida de Shadoe. Shadoe Crowe era amigo de Kookus, Kookus era hermano de Lynn. Shadoe Crowe no protegió a Lynn, No protegió a Lynn ni a Kookus. Kookus vio como un psicópata violaba y asesinaba a su hermana frente a él. Asesinada y violada y shadoe Crowe tuvo la culpa, shadoe Crowe entró en el juego del psicópata. Shadoe Crowe nunca capturó al psicópata, Shadoe Crowe nunca capturó al..."
"...Doctor Wagner"
Las cuentas se apilaban, el teléfono no había sonado en semanas, el casero me había corrido del departamento y en la oficina no quedaba mucho más que media botella de tequila la cuál me disponía a dejar vacía, sin embargo las Moiras tenían otra idea. Con la botella en una mano y el caballito en la otra escuché el timbre. Largo cabello negro, ojos azules, labios llenos, figura escultural y unas piernas que
sólo significaban problemas. Su perfume era evocador, francés, caro, era de esperarse, todo su atuendo gritaba dinero. Me disculpé por el desastre pero a ella solo quitó el periódico sobre el que había cenado la noche anterior de sobre el sillón y se sentó. Con una pesada voz empezó a hablar, una voz suave y profunda, hipnotizante empezó a hablar sobre su esposo, creo, mientras pasaba sus dedos por esas piernas, algo de un manuscrito, esos labios tan rojos, esos ojos azules, la clase de chicas que siempre me metían en problemas.
"Realmente necesito que me ayude a encontrarlo ¿Está disponible para ayudarme?", Shadoe, lo hiciste otra vez, te perdiste por un par de piernas,ahora no sabes que te está pidiendo, ¿Busca a su esposo? ¿un manuscrito? piensa rápido
"Por supuesto, uhmm, ¿Tiene algo más? cualquier dato podría ser de utilidad" calma, calma
"Esto es lo que encontré en su oficina, creo que es el nombre" me da un pedazo de papel, escrito sólo tiene Hugo de Sancto Victore de disciplina clericorum. ¿Esto es lo que quiere que busque? Un manuscrito, me imagino ¿Por qué lo necesita? No lo arruines Shadoe, sólo dilo
"Sí, empezaré a buscarlo inmediatamente."
"No sé cuál es su tarifa usual, pero es algo muy importante para mí, espero que esto sea suficiente"
Tomo el cheque de sus manos, nuestros dedos tocan, no puedo apartar la mirada de ella. Di lo menos posible Shadoe y espera a que se vaya, entre menos le digas menos probabilidades hay de que arruines este trabajo también.
"No se preocupe, lo encontraré pronto" Se levanta, me levanto y me apuro a abrirle la puerta
"Muchas gracias detective" veo a ese par de piernas salir de la oficina.
¿Qué tengo en la mano? Ahh cierto, el cheque... hace mucho tiempo no veo tantos ceros.
Un manuscrito... Sancto Victore... latín, ¿Será medieval? Que extraño, no soy un académico ¿Por qué me pidó a mí buscarlo? Que extraña coincidencia. Debería empezar por... no, iré primero a la universidad, de paso cobro el cheque.
***
Hacía tiempo que no pisaba los los pasillos de esta facultad, desde ese día, pero recordaba todavía donde estaban las oficinas, si las cosas no habian cambiado demasiado sabía que la encontraría sentada en su oficina como a esta hora. Toqué a su puerta. Abrió, se veía sorprendida de verme, pero su expresión cambió a una de enojo o frustración.
"¿Qué te trae por aquí después de tantos años?"-Fue lo primero que salió de su boca.
...
"¿Sigues en eso? pensé que ya habrías cambiado de profesión, o por lo menos cambiarías los tipos de casos"
"Yo no elijo los casos"-le dije
"Me eligen a mí"- completó ella-" No lo has ido a visitar ¿Verdad? Cada vez que voy, pregunta por tí"
"No he podido ir, la cosa es complicada... no sabría..."-"Mira, necesito ayuda"-cambié el tema-" estoy buscando un texto medieval, Hugo de San Víctor ¿lo conoces?"
"Me suena".. sonríe maquiavélicamente.."Pero yo no te puedo ayudar mucho, tú sabes quién es el más apropiado para preguntarle"
"... pero, crees que..."
"Sí, estará gustoso de responder a tu pregunta y lo hará muy bien"
Los hospitales nunca me gustaron, éste en particular me hacía sentir las entrañas revolviéndose. Las paredes blancas, muertas, el olor a desinfectante, la música de elevador en la sala de visitas... ¿Qué le están haciendo a esa canción?
Lo ví entrar a la habitación, estaba fuera de sí, pensando en lo suyo seguramente, cuestiones complicadas que nunca entendería yo. La barba y el cabello largo y desarreglado, no sabía yo si era a propósito. Me vió, una mirada muy intensa, escalofríos recorrieron mi cuerpo, no sabía si era sorpresa, alegría o enojo, mi corazón se aceleró. Seguro se hubiera avalanzado hacia mí si no fuera por los
enfermeros que lo traían.
"Shadoe!! tanto tiempo" sonrió
"Kookus! sí, ha pasado tiempo" me abrazó
"Y qué me cuentas? ¿Cómo has estado? ¿Que ha sido del detective más famoso del mundo?"
"Tú bien sabes que nunca fuí el más famoso"
"Sí, pero anda.. dime que has hecho..." hablé con él, de alguno que otro caso, me habló de cosas que había leído mientras estaba internado. Estaba lúcido, lo que decía era congruente, aunque en su muy particular estilo. No entendía que hacía él en un manicomio, pero bueno, nunca entendí nada de lo que hacía.
"Hahaha, que locuras... pero tengo la impresión que no viniste a recordar viejos tiempos, ¿Qué es lo que realmente te trae por aquí?"
"Nunca se te escapa nada ¿verdad?, mira, tal vez te interese" Le dí el pedazo de papel, lo miró y su mirada cambió inmediatamente. Recordé lo que hacía él aquí... apareció el otro lado de Kookus
"¿Hugo de San Víctor? Sí sí sí, yo lo conocí, era un monje ¿sabes?... no espera, no un monje, era un
canónigo, Sí..."
Hablaba rápidamente, muy emocionado, su historia daba vueltas pero era consistente,
hablaba como si hubiera vivido en la época... o como si creyera que vivió, los hechos eran acertados pero le costaba trabajo separarse de ellos. Pero me dio lo que estaba buscando No había manera de buscar el texto en donde probablemente fue escrito. La abadía de San Víctor había desaparecido durante la revolución francesa, sin embargo Hugo tuvo muchos seguidores y tenía mucha fama en su tiempo. La obra pudo haber sido movida a un lugar cerca de francia pero fuera de ella.
Tenía un viaje frente a mí.
***
Odio gales, odio la lluvia, odio la comida, el frío, y el idioma no es inglés, es algo de salvajes. La lluvia no dejaba de caer, el agua se me metía por todas partes, no había visto un rayo de sol en días. Había encontrado un Priorato de la época de Hugo al pie de las montañas negras, pero llegué tarde... por unos cientos de años, ahora no era más que ruinas. Me sorprendía el conocimiento que la gente local tenía de la historia del lugar, pero más aún que eso, el que cada vez que hablaba con alguien tená la impresión de que no era el primero que preguntaba sobre este lugar. Poco a poco tenía la impresión de que recientemente hubo alguien haciendo las mismas preguntas, y cuando indagaba al respecto la gente se ponía defensiva y no querían seguir hablando conmigo. Sin embargo un anciano tuvo la amabilidad de decirme que muchos de los textos que alguna vez estuvieron ahí fueron movidos. Después de Enrique
VIII, la Iglesia de Inglaterra fue la máxima autoridad religiosa y tomaron los textos importantes de varios lugares. Eureka!! pensé - ellos deben tener el manuscrito.
***
Charles, un viejo amigo, o debería decir, contacto, me encontró en londres. Un poco de dinero fue todo lo que necesité para que indagara a cerca del texto. En efecto!! Se encontraba en la Lambeth Palace Library, su sección de manuscritos. Ahora solo tenía que confirmarlo visualmente y el trabajo estaría listo. Mientras vamos entrando y pasando por las distintas secciones, preguntando a los encargados
miradas sospechosas nos empiezan a acechar. Mis sospechas parecen confirmarse, alguien se me ha adelantado, alguien más está buscando el manuscrito. Llegamos al cuarto y un joven bibliotecario nos atiende.
"Ahhh, que casualidad! justo el día de ayer pasó un hombre buscando ese manuscrito, ni si quiera lo tengo que buscar sé exactamente donde..." La sangre deja su cara completamente al mirar un espacio vacío en una repisa. "pero..." revisa frenéticamente las demás repisas, no lo encuentra
"Quién lo estuvo buscando antes?" le pregunto
"Un sujeto extraño, parecía estar más que interesado por el manuscrito... discúlpenme un segundo"
corre al teléfono en su escritorio, agitadamente habla, tiene la cabeza inclinada.
"Uhmm... lo siento, les voy a tener que pedir que se retiren, uhmmm, tenemos un problema"
"¿Qué pasó? ¿Quién fue el que vino antes que nosotros?" "Lo siento, no puedo hablar de ello"
"Tengo que avisarles a los de Parker" se susurra a sí mismo
"¿Parker? ¿La Librería?" Pregunta Charles
"Uhm... no... eh nada, estaba hablando conmigo mismo, por favor, retírense, vamos a cerrar esta sección"
El manuscrito había sido robado... y yo sabía quién lo hizo. Tanto tiempo sin saber de él ¿por qué en este momento? ¿Fue acaso una trampa? La mujer, ella sabía más de lo que dijo, sabía quien era yo. Me buscó específicamente a mí. ¿Que había dicho? algo de su esposo ¿Por qué me tengo que distraer tan fácilmente?
"¿Dijiste algo de la Librería Parker Charles?"
"Sí, pero no tiene importancia, ya no dejan a nadie entrar ahí."
"¿Crees que ahí esté el manuscrito?"
"Sí, pero es irrelevante Shadoe, no nos lo dejarán ver"
"No importa Charles, tenemos que intentarlo"
"Pero está en Stanford, no podemos ir hasta allá así nomás"
Tomamos el primer vuelo, necesitaba que Charles me acompañara, si había una oportunidad de ver el manuscrito más la tenía un religioso que un detective frustrado.
***
Llegamos en la noche, fuimos a la librería pero estaba cerrada, cuestionamos a los guardias a cerca de un robo y se vieron extrañados, parecia que ni si quiera entendieron la pregunta. Les dijimos que tuvieran cuidado pero nos vieron como locos. Charles me convenció de que intentáramos dormir un poco y en la mañana podríamos hacer un esfuerzo por encontrar el manuscrito. Alquilamos una habitación en un hotel no muy lejos de ahí, charles se durmió inmediatamente, yo no pude. Algo no estaba bien, algo no cuadraba, sentía que estaba cayendo en una trampa, que el manuscrito era más de lo que parecía ser. Tal vez estaba siendo yo utilizado. Salí del cuarto y fuí al bar más cercano. Después de varios tequilas para calmar mis paranoias decidí regresar y tratar de conciliar el sueño... la puerta estaba entreabierta.
"Charles?" "estás ahí?" Ese olor... no, no otra vez "Charles, contéstame" Abro la puerta, la luz entra a la
habitación y todo lo que ilumina está rojo. Me paralizo al escuchar esa voz de nuevo.
"Shadoe Crowe era un buen detective, era un buen detective que resolvía crímenes, resolvía crímenes y no buscaba papeles. Shadoe Crowe no era un cobarde, no era un cobarde sino un detective famososo. Shadoe crowe resolvió asesinatos, encontró al que mató a esas prostitutas, al que mató prostitutas y al que acechaba niños. Shadoe Crowe fue el mejor detective y era el indicado para encontrar al mejor asesino. El mejor asesino que conoció a Shadoe Crowe. Shadoe Crowe se metió con la hermana de su
mejor amigo, la hermana del mejor amigo fue arrastrada a la vida de Shadoe. Shadoe Crowe era amigo de Kookus, Kookus era hermano de Lynn. Shadoe Crowe no protegió a Lynn, No protegió a Lynn ni a Kookus. Kookus vio como un psicópata violaba y asesinaba a su hermana frente a él. Asesinada y violada y shadoe Crowe tuvo la culpa, shadoe Crowe entró en el juego del psicópata. Shadoe Crowe nunca capturó al psicópata, Shadoe Crowe nunca capturó al..."
"...Doctor Wagner"
Las cartas perdidas de Hugo de San Víctor
Enneleyn,
Los sirvientes me han despertado demasiado temprano el día de hoy. Sin embargo mandé por el escriba, decidí aprovechar la situación y hacerte una carta. Son buenos los días que te escribo, en especial el día de ayer, el cuál trajo muy buena fortuna.
Mi padre me despertó muy temprano y mientras salía el sol sacamos los corceles y los sabuesos y salimos con nuestras cosas al bosque de juego. Cuando llegamos mis tíos y primos ya estaban ahí levantando el campamento, todos estaban muy alegres de vernos. Ayudamos a levantarlo y cuando terminamos empezamos a desayunar. Mi padre estaba a la cabeza y yo me senté junto a él, uno de mis tíos había llegado desde ayer y el cuidador de nuestro bosque le había dicho donde se encontraban ahora los venados. Mi padre y mis tíos empezaron a planear la cacería; íbamos a buscar a algún ciervo y tratar de delimitar la zona en la que se encontrara, una vez que lo tuviéramos mis tíos rodearían la zona con sus sabuesos y mi padre y yo la perseguiríamos. Terminamos de comer, levantamos el campamento y salimos todos. Mi tío Reinhard fue el primero en encontrar el rastro de la bestia, sus sabuesos son muy buenos para ello. Empezamos a seguir el rastro y mi padre me dio la tarea de revisar que tan cerca estábamos. Hice muy bien mi labor, el excremento lo decía todo, nos acercamos poco a poco y cuando estábamos a la distancia correcta se lo dije a mi padre. Avanzamos silenciosamente, todos los demás se fueron esparciendo formando un círculo amplio, y nosotros muy lentamente nos fuimos acercando a la presa, mi sabueso nos guíaba con sigilo. Yo lo ví primero, el ciervo estaba ahí, su cornamenta no era nada desdeñable, sentí la sangre fluír por mis venas, la emoción de la caza. Mi padre también lo vió, pero el viento cambió en ese momento y nuestro aroma lo alcanzó. El ciervo volteó y nos vió. Era momento! mi padre me dijo, ésta era mi cacería, yo sabía lo que tenía que hacer. Tomé mi cuerno y lo soplé. El ciervo empezó a correr hacia el este, dí la señal. Mi tío Hugo estaba al Este, él escuchó mi señal y dió su trompetazo, lo escuche correr con sus lobos. El ciervo también lo escuchó, dió la vuelta, al oeste, lo perseguimos, lo dejamos correr un poco, dejar que se canse. Nos acercamos, soplo el cuerno para avisar a mi tío Reinhard quien esperaba al oeste. Y me contesta, empeza a correr con sus sabuesos. Veo al ciervo, está aterrado, me puede ver y sabe que lo tenemos flanqueado, huye al norte, hacia donde lo queremos. Nos estamos acercando todos, ahora rápidamente, los perros ladran y soplamos los cuernos, el ciervo corre frenéticamente, nos acercamos a él, está a punto de llegar al río. Lo escucho gritar, ha llegado al río, no sabe para donde huír. Lllegamos nosotros, lo rodeamos, la orden se da a los perros, deben ladrar pero quedarse en su lugar. Es ahora el gran momento. Todos se quedan en círculo, rodeando al animal, pero ésta es mi cacería, hoy ese el día en que me vuelvo hombre completamente. Mi padre se queda en el círculo y yo y mi corcel avanzamos. Es peligroso, el ciervo ahora intentará luchar pero mi habilidad debe superarlo. Pero no lo hago desde mi caballo. Tomo mi escudo y me bajo. Así puedo moverme mejor. Se lanza contra mí, pero lo espero, me muevo y falla, contraataco, lo lastimo de una pierna. Ahora lo ataco yo, me lanzo, pero el se lanza al mismo tiempo, con terror pongo mi escudo pero la fuerza es mucha y me avienta hacia atrás, me va a a atar pero tomo unos pazos hacia atrás, los perros empiezan a ladrar y lo espantan. Es el momento que necesito, corro y acesto contra él, su pierna lastimada no lo deja moverse bien, mi espada es certera y da en el punto exacto. El animal saca su último grito antes de caer al suelo. Todos me congratulan 'Huzzah'. Hicimos los cortes necesarios y les dimos su recompensa a los perros.
Fue un excelente día.
Hermann,
Enneleyn,
Te hago esta carta al regresar de acompañar a mi padre a ver las tierras. Algo que hacemos constantemente, ver que todos esten haciendo su labor y revisar como van las cosechas. Padre dice que debemos estar al tanto de lo que pueden tramar los bohemios. No entiendo por que nos buscan mal, si todos somos hijos de dios. Dice padre que ellos tienen tierras que nos pertenecen, no entiendo por qué las han tomado si no son suyas.
El día de ayer estuve entrenando con padre. El entrenamiento es duro, ahora que soy un hombre debo practicar con las armas constantemente. Dice padre que la amenaza turca se encuentra todavía ahí, que querrán recuperar la tierra santa y que cuando lo intenten ahí estará Blakenburg para defenderla, así la Iglesia verá nuestro valor. Somos afortunados, Dios nos ha dado un lugar privilegiado en esta que es su tierra. Es nuestro deber protegerla, es nuestro destino divino, para eso nos ha puesto aquí.
Cada día con más frecuencia mis tíos me dan pláticas a cerca de Dios, que está ahí para cuidarnos y que ha muerto por nuestros pecados, él nos creó y debemos honrarlo como se merece. Mi tío Reinhard está viniendo a visistarnos con más frecuencia, a veces me aparta del entrenamiento de mi padre y me enseña sobre las santas escrituras. Estoy aprendiendo a leer, algún día yo mismo te escribiré estas cartas. Recitamos muchos cantos y ya me sé algunos, dice mi tío que debería cantar en el próximo servicio, que lo importante es conocer a Dios y ayudar a nuestra gente a que lo entienda mejor. Dice que dios mira más favorablemente a aquellos que hacen su labor y tratan de acercarse lo más posible a él.
Pero mi padre dice que eso es para los plebeyos, dice que mis tíos fueron elegidos para hacer sermones y ejercer la palabra de dios pues fueron los hermanos menores. Dice mi padre que Dios decide quien nace primero por ser el más fuerte y valiente ya que nosotros tenemos una labor más importante, debemos saber reinar sobre nuestras tierras y hacer caer la espada divina contra aquellos cuyo descenso al infierno debe ser apresurado. Sin embargo mi tío convence a mi madre de que si quiero ejercer mejor la voluntad de Dios lo mejor es conocerla lo más posible.
Hace tiempo ya que no hemos salido a cazar. Siento que algo está cambiando, me doy cuenta de la tensión en la familia. Pero yo tengo que seguir lo que me dice mi padre pues algún día seré conde como él y tal vez, mi padre dice, tal vez podré ser algo más. Nuestro destino no está marcado todavía. Dios llamará mi nombre para algo importante.
Hermann de Blakenburgh,
Enneleyn,
Esta suciedad de gente ¿Cómo pueden vivir así? sánganos. Nosotros los protegemos y como nos pagan.
Estamos en tiempos muy duros, tiempos que hacen mostrar a un hombre su valor. Los reinos se deben construír sobre la sangre derramada virtuosamente, la sangre de aquellos que van contra la ley divina, contra los deseos del santo padre y creador. La sangre debe ser derramada con justicia como lo fue en la cruzada. El nombre de Blakenburg debió haber quedado en la posteridad. La guerra santa era nuestra oportunidad para asegurar nuestro lugar en el reino del cielo. Nuestra oportunidad arrebatada por los asquerosos bohemios. Puercos! Animales!! Es por su culpa, no entendían la superioridad sajona, no hacían lo que les exigimos. Se seprararon, y no logramos llegar a la gran batalla, a la muerte de esos malditos infieles. La tierra santa era nuestra para capturar y los malditos bohemios nos arrebataron esa oportunidad.
Mi padre tiene razón, se nos arrebató una vez nuestra entrada al reino de dios, no se nos arrebatará de nuevo. Nuestra familia debe mantener todo su poderío si es que el condado ha de sobrevivir. El Papa llamó a guerra santa, nos exigió dar la vida por Jesús nuestro señor y el destino nos hizo fallarle. Ahora no hemos de darle la espalda!! Obispos corruptos y asquerosos son los que están aquí, impuestos ilegítimamente por el Rey. Dios decide quien es noble y quien es no a través del nacimiento, y a través del Papa decide quien es arsobispo. El Rey ha ensuciado su alma, su espíritu. Busca el poder, es lo único que busca, no entiende que el poder se nos ha dado a nosotros también por derecho divino. Esta controversia de investiduras está de nuestro lado.
Anoche llegamos a esta villa. Acababa de iniciar la lluvia, los truenos rompían el cielo. Estos labriegos se había levantado en contra de nosotros y teníamos que enseñarles que esta no es la manera de agradecerle a quienes damos su vida por ellos. Se dejaron engañar por las venenosas palabras del rey, sediento de poder. Les tuvimos que enseñar una lección. La lluvia era ruidosa, no nos debieron escuchar llegar con nuestros caballos. Sin embargo, nos esperaban. Sánganos! Bestias! Se lanzaron hacia nosotros como animales, con palos en las manos. Pero son sólo campesinos, no saben pelear, no están entrenados ni organizados. Dios guía mi espada, pero anoche pareció ser que dios guíaba a esos cuerpos hacia ella mientras yo sólo la sostenía en su lugar. Se escondían en todas partes, en donde pudieran estaban esperando para saltar sobre nosotros. Un debiluchó salto de detrás de una carreta acestando hacia mí con un vil tridente. Chocó contra mi escudo apenas haciendo ruido, poco tiempo tuvo de siquiera mostrarse sorprendido cuando lo alcanzó mi espada. Otro lanzaba piedras desde una choza, una antorcha y aceite fue todo lo que se necesitó para que rápidamente ardiera en llamas. Un grupo llegó hacia mí, jóvenes y fuertes, pero torpes. Me rodearon, algunos tenían miedo, no sabían lo que estaban haciendo, probablemente ninguno había matado a un hombre antes. El primero se avalazó, un rugido fue todo lo que necesité para sacarlo de balance, mi espada atravezó su rostro, cayó gritando al suelo. Los otros tres se avalanzaron contra mí, un pazo para esquivar la pala, mi espada encuentra el brazo que sostiene la oz mientras que el maso choca con mi escudo dándome un fuerte golpe sin embargo. Mi brazo adolorido pero ahora son 2 en el suelo. Debo concentrarme en el maso, lo esquivo una y otra vez, detengo la pala con mi espada. Me quieren rodear, no los dejo, los gritos de sus compañeros en el suelo los distraen demasiado. AAAAAAARGH mi alarido, el aterrado rostro del que llevaba el maso mientras confronta la inevitable noción de que el frío que siente en su estómago es la espada que el santo padre ha guíado con mi mano. Me regodeo de mi victoria, el pobre labriego huyendo dejando la ridícula pala en su camino. Entro a la casa en donde se estaban escondiendo, ahí siguen niños y mujeres. De no ser la persona de corazón puro que soy, me habría aprovechado de lo que me pertenece por derecho en una guerra, estas mujeres traidoras no merecen más, pero mi alma es pura. Les mostré compasión, mi corazón sigue siendo puro. Sin embargo el labriego que se escapó, él me atacó primero, él no merece compasión... ahora inicia la mejor parte, la caza.
Hermann de Blakenburgh,
Mi muy estimado tío Hugo,
Terribles tiempos son estos en los que te escribo. Mi padre me ha pedido que te contactara. Dios ha dejado de ver sobre mí y he cometido errores terribles. Me he puesto en peligro a mí y a toda la familia.
Como sabrás, nuestros levantamientos en contra del Emperador no se han visto muy favorecidos. Sin embargo hemos seguido haciendo incursiones. Haciendo valer la verdadera palabra de Dios. Eso era lo que tenía en mente hace 3 noches, cuando vimos llegar una carreta proveniente de Inglaterra. Parecía opulenta y estaba bien resguardada, se dirigía a Mainz, hacia las fuerzas del emperador. Pensamos que probablemente traía riquezas que le ayudarían a continuar con su corrupta misión así que nos apresuramos a asaltarla. Todo pasó demasiado rápido, los guardias eran débiles y torpes, no eran nada en contra de nuestra furia sajona. Cuando cayeron todos yo fui el que revisó el botín que traían. Sin embargo no encontré más que una mujer, una chica ahí. Admito que mi furia me gana a veces, y lo he confesado ante ti, tío. Esta vez debo confesarte que fue algo más, el demonio mismo se apoderó de mi cuerpo en ese momento. El demonio me usó de herramienta para desflorar a esa pobre mujer. He perdido el perdón al Señor por eso terrible, pero ha decidido castigarme aún más. Pues después de una revisión a los papeles que traía consigo llegamos a la terrible noción de que esta mujer era Matilda, hija del rel de Inglaterra, y estaba en camino a casarse con el Emperador.
Fue el demonio mismo el que me puso esa trampa y no se como escapar. Ha prometido no mencionar lo que le he hecho y le creo, pues ella no se podría casar si el Emperador se enterara. Pero padre dice que yo necesito desaparecer. Que necesito borrarme de aquí para protegerme y proteger a la familia. Me encuentro en camino hacia donde te encuentras en Italia, esta carta deberá llegarte un día o dos antes de que te alcance. Realmente necesitamos tu ayuda.
Hermann de Blackenburg
Padre,
Espero que esta carta te encuentre con bien. Me han llegado noticias de paz en Alemania, pero no de una paz que parezca durar mucho. Entiendo la delicadeza de la situación y es por la misma por la que no había escrito antes. Tu consejo fue acertado, ir en busca de mi tío Hugo fue una buena opción. El dinero que yo llevaba le fue de mucha ayuda para conseguir las reliquias de San Víctor que estaba buscando él en Italia. su adquisición nos dio la bienvenida a varios lugares, nos daban alojo. Por una confusión me empezaron a llamar con el nombre de mi tío, sin embargo decidimos que así debe de quedarse, y es por el nombre que se me conoce ahora. Hemos encontrado una abadía en Francia y me han aceptado como un canónigo en una posición privilegiada si mantenemos las reliquias aquí. Ahora la abadía se llama Abadía de San Víctor. El tío Renhard ha sido de ayuda también, le ha dicho a todos que he estudiado en la casa Agustiniana de San Pacras que él estableció, dice que con lo que él me ha enseñado estoy listo de cualquier modo y lo que me falte lo puedo aprender aquí. He de decir que la vida canóniga me gusa, me ha traído paz. Espero que esa paz llegue a tí y a Blakenburg padre. Me despido
Hugo de San Víctor
Los sirvientes me han despertado demasiado temprano el día de hoy. Sin embargo mandé por el escriba, decidí aprovechar la situación y hacerte una carta. Son buenos los días que te escribo, en especial el día de ayer, el cuál trajo muy buena fortuna.
Mi padre me despertó muy temprano y mientras salía el sol sacamos los corceles y los sabuesos y salimos con nuestras cosas al bosque de juego. Cuando llegamos mis tíos y primos ya estaban ahí levantando el campamento, todos estaban muy alegres de vernos. Ayudamos a levantarlo y cuando terminamos empezamos a desayunar. Mi padre estaba a la cabeza y yo me senté junto a él, uno de mis tíos había llegado desde ayer y el cuidador de nuestro bosque le había dicho donde se encontraban ahora los venados. Mi padre y mis tíos empezaron a planear la cacería; íbamos a buscar a algún ciervo y tratar de delimitar la zona en la que se encontrara, una vez que lo tuviéramos mis tíos rodearían la zona con sus sabuesos y mi padre y yo la perseguiríamos. Terminamos de comer, levantamos el campamento y salimos todos. Mi tío Reinhard fue el primero en encontrar el rastro de la bestia, sus sabuesos son muy buenos para ello. Empezamos a seguir el rastro y mi padre me dio la tarea de revisar que tan cerca estábamos. Hice muy bien mi labor, el excremento lo decía todo, nos acercamos poco a poco y cuando estábamos a la distancia correcta se lo dije a mi padre. Avanzamos silenciosamente, todos los demás se fueron esparciendo formando un círculo amplio, y nosotros muy lentamente nos fuimos acercando a la presa, mi sabueso nos guíaba con sigilo. Yo lo ví primero, el ciervo estaba ahí, su cornamenta no era nada desdeñable, sentí la sangre fluír por mis venas, la emoción de la caza. Mi padre también lo vió, pero el viento cambió en ese momento y nuestro aroma lo alcanzó. El ciervo volteó y nos vió. Era momento! mi padre me dijo, ésta era mi cacería, yo sabía lo que tenía que hacer. Tomé mi cuerno y lo soplé. El ciervo empezó a correr hacia el este, dí la señal. Mi tío Hugo estaba al Este, él escuchó mi señal y dió su trompetazo, lo escuche correr con sus lobos. El ciervo también lo escuchó, dió la vuelta, al oeste, lo perseguimos, lo dejamos correr un poco, dejar que se canse. Nos acercamos, soplo el cuerno para avisar a mi tío Reinhard quien esperaba al oeste. Y me contesta, empeza a correr con sus sabuesos. Veo al ciervo, está aterrado, me puede ver y sabe que lo tenemos flanqueado, huye al norte, hacia donde lo queremos. Nos estamos acercando todos, ahora rápidamente, los perros ladran y soplamos los cuernos, el ciervo corre frenéticamente, nos acercamos a él, está a punto de llegar al río. Lo escucho gritar, ha llegado al río, no sabe para donde huír. Lllegamos nosotros, lo rodeamos, la orden se da a los perros, deben ladrar pero quedarse en su lugar. Es ahora el gran momento. Todos se quedan en círculo, rodeando al animal, pero ésta es mi cacería, hoy ese el día en que me vuelvo hombre completamente. Mi padre se queda en el círculo y yo y mi corcel avanzamos. Es peligroso, el ciervo ahora intentará luchar pero mi habilidad debe superarlo. Pero no lo hago desde mi caballo. Tomo mi escudo y me bajo. Así puedo moverme mejor. Se lanza contra mí, pero lo espero, me muevo y falla, contraataco, lo lastimo de una pierna. Ahora lo ataco yo, me lanzo, pero el se lanza al mismo tiempo, con terror pongo mi escudo pero la fuerza es mucha y me avienta hacia atrás, me va a a atar pero tomo unos pazos hacia atrás, los perros empiezan a ladrar y lo espantan. Es el momento que necesito, corro y acesto contra él, su pierna lastimada no lo deja moverse bien, mi espada es certera y da en el punto exacto. El animal saca su último grito antes de caer al suelo. Todos me congratulan 'Huzzah'. Hicimos los cortes necesarios y les dimos su recompensa a los perros.
Fue un excelente día.
Hermann,
Enneleyn,
Te hago esta carta al regresar de acompañar a mi padre a ver las tierras. Algo que hacemos constantemente, ver que todos esten haciendo su labor y revisar como van las cosechas. Padre dice que debemos estar al tanto de lo que pueden tramar los bohemios. No entiendo por que nos buscan mal, si todos somos hijos de dios. Dice padre que ellos tienen tierras que nos pertenecen, no entiendo por qué las han tomado si no son suyas.
El día de ayer estuve entrenando con padre. El entrenamiento es duro, ahora que soy un hombre debo practicar con las armas constantemente. Dice padre que la amenaza turca se encuentra todavía ahí, que querrán recuperar la tierra santa y que cuando lo intenten ahí estará Blakenburg para defenderla, así la Iglesia verá nuestro valor. Somos afortunados, Dios nos ha dado un lugar privilegiado en esta que es su tierra. Es nuestro deber protegerla, es nuestro destino divino, para eso nos ha puesto aquí.
Cada día con más frecuencia mis tíos me dan pláticas a cerca de Dios, que está ahí para cuidarnos y que ha muerto por nuestros pecados, él nos creó y debemos honrarlo como se merece. Mi tío Reinhard está viniendo a visistarnos con más frecuencia, a veces me aparta del entrenamiento de mi padre y me enseña sobre las santas escrituras. Estoy aprendiendo a leer, algún día yo mismo te escribiré estas cartas. Recitamos muchos cantos y ya me sé algunos, dice mi tío que debería cantar en el próximo servicio, que lo importante es conocer a Dios y ayudar a nuestra gente a que lo entienda mejor. Dice que dios mira más favorablemente a aquellos que hacen su labor y tratan de acercarse lo más posible a él.
Pero mi padre dice que eso es para los plebeyos, dice que mis tíos fueron elegidos para hacer sermones y ejercer la palabra de dios pues fueron los hermanos menores. Dice mi padre que Dios decide quien nace primero por ser el más fuerte y valiente ya que nosotros tenemos una labor más importante, debemos saber reinar sobre nuestras tierras y hacer caer la espada divina contra aquellos cuyo descenso al infierno debe ser apresurado. Sin embargo mi tío convence a mi madre de que si quiero ejercer mejor la voluntad de Dios lo mejor es conocerla lo más posible.
Hace tiempo ya que no hemos salido a cazar. Siento que algo está cambiando, me doy cuenta de la tensión en la familia. Pero yo tengo que seguir lo que me dice mi padre pues algún día seré conde como él y tal vez, mi padre dice, tal vez podré ser algo más. Nuestro destino no está marcado todavía. Dios llamará mi nombre para algo importante.
Hermann de Blakenburgh,
Enneleyn,
Esta suciedad de gente ¿Cómo pueden vivir así? sánganos. Nosotros los protegemos y como nos pagan.
Estamos en tiempos muy duros, tiempos que hacen mostrar a un hombre su valor. Los reinos se deben construír sobre la sangre derramada virtuosamente, la sangre de aquellos que van contra la ley divina, contra los deseos del santo padre y creador. La sangre debe ser derramada con justicia como lo fue en la cruzada. El nombre de Blakenburg debió haber quedado en la posteridad. La guerra santa era nuestra oportunidad para asegurar nuestro lugar en el reino del cielo. Nuestra oportunidad arrebatada por los asquerosos bohemios. Puercos! Animales!! Es por su culpa, no entendían la superioridad sajona, no hacían lo que les exigimos. Se seprararon, y no logramos llegar a la gran batalla, a la muerte de esos malditos infieles. La tierra santa era nuestra para capturar y los malditos bohemios nos arrebataron esa oportunidad.
Mi padre tiene razón, se nos arrebató una vez nuestra entrada al reino de dios, no se nos arrebatará de nuevo. Nuestra familia debe mantener todo su poderío si es que el condado ha de sobrevivir. El Papa llamó a guerra santa, nos exigió dar la vida por Jesús nuestro señor y el destino nos hizo fallarle. Ahora no hemos de darle la espalda!! Obispos corruptos y asquerosos son los que están aquí, impuestos ilegítimamente por el Rey. Dios decide quien es noble y quien es no a través del nacimiento, y a través del Papa decide quien es arsobispo. El Rey ha ensuciado su alma, su espíritu. Busca el poder, es lo único que busca, no entiende que el poder se nos ha dado a nosotros también por derecho divino. Esta controversia de investiduras está de nuestro lado.
Anoche llegamos a esta villa. Acababa de iniciar la lluvia, los truenos rompían el cielo. Estos labriegos se había levantado en contra de nosotros y teníamos que enseñarles que esta no es la manera de agradecerle a quienes damos su vida por ellos. Se dejaron engañar por las venenosas palabras del rey, sediento de poder. Les tuvimos que enseñar una lección. La lluvia era ruidosa, no nos debieron escuchar llegar con nuestros caballos. Sin embargo, nos esperaban. Sánganos! Bestias! Se lanzaron hacia nosotros como animales, con palos en las manos. Pero son sólo campesinos, no saben pelear, no están entrenados ni organizados. Dios guía mi espada, pero anoche pareció ser que dios guíaba a esos cuerpos hacia ella mientras yo sólo la sostenía en su lugar. Se escondían en todas partes, en donde pudieran estaban esperando para saltar sobre nosotros. Un debiluchó salto de detrás de una carreta acestando hacia mí con un vil tridente. Chocó contra mi escudo apenas haciendo ruido, poco tiempo tuvo de siquiera mostrarse sorprendido cuando lo alcanzó mi espada. Otro lanzaba piedras desde una choza, una antorcha y aceite fue todo lo que se necesitó para que rápidamente ardiera en llamas. Un grupo llegó hacia mí, jóvenes y fuertes, pero torpes. Me rodearon, algunos tenían miedo, no sabían lo que estaban haciendo, probablemente ninguno había matado a un hombre antes. El primero se avalazó, un rugido fue todo lo que necesité para sacarlo de balance, mi espada atravezó su rostro, cayó gritando al suelo. Los otros tres se avalanzaron contra mí, un pazo para esquivar la pala, mi espada encuentra el brazo que sostiene la oz mientras que el maso choca con mi escudo dándome un fuerte golpe sin embargo. Mi brazo adolorido pero ahora son 2 en el suelo. Debo concentrarme en el maso, lo esquivo una y otra vez, detengo la pala con mi espada. Me quieren rodear, no los dejo, los gritos de sus compañeros en el suelo los distraen demasiado. AAAAAAARGH mi alarido, el aterrado rostro del que llevaba el maso mientras confronta la inevitable noción de que el frío que siente en su estómago es la espada que el santo padre ha guíado con mi mano. Me regodeo de mi victoria, el pobre labriego huyendo dejando la ridícula pala en su camino. Entro a la casa en donde se estaban escondiendo, ahí siguen niños y mujeres. De no ser la persona de corazón puro que soy, me habría aprovechado de lo que me pertenece por derecho en una guerra, estas mujeres traidoras no merecen más, pero mi alma es pura. Les mostré compasión, mi corazón sigue siendo puro. Sin embargo el labriego que se escapó, él me atacó primero, él no merece compasión... ahora inicia la mejor parte, la caza.
Hermann de Blakenburgh,
Mi muy estimado tío Hugo,
Terribles tiempos son estos en los que te escribo. Mi padre me ha pedido que te contactara. Dios ha dejado de ver sobre mí y he cometido errores terribles. Me he puesto en peligro a mí y a toda la familia.
Como sabrás, nuestros levantamientos en contra del Emperador no se han visto muy favorecidos. Sin embargo hemos seguido haciendo incursiones. Haciendo valer la verdadera palabra de Dios. Eso era lo que tenía en mente hace 3 noches, cuando vimos llegar una carreta proveniente de Inglaterra. Parecía opulenta y estaba bien resguardada, se dirigía a Mainz, hacia las fuerzas del emperador. Pensamos que probablemente traía riquezas que le ayudarían a continuar con su corrupta misión así que nos apresuramos a asaltarla. Todo pasó demasiado rápido, los guardias eran débiles y torpes, no eran nada en contra de nuestra furia sajona. Cuando cayeron todos yo fui el que revisó el botín que traían. Sin embargo no encontré más que una mujer, una chica ahí. Admito que mi furia me gana a veces, y lo he confesado ante ti, tío. Esta vez debo confesarte que fue algo más, el demonio mismo se apoderó de mi cuerpo en ese momento. El demonio me usó de herramienta para desflorar a esa pobre mujer. He perdido el perdón al Señor por eso terrible, pero ha decidido castigarme aún más. Pues después de una revisión a los papeles que traía consigo llegamos a la terrible noción de que esta mujer era Matilda, hija del rel de Inglaterra, y estaba en camino a casarse con el Emperador.
Fue el demonio mismo el que me puso esa trampa y no se como escapar. Ha prometido no mencionar lo que le he hecho y le creo, pues ella no se podría casar si el Emperador se enterara. Pero padre dice que yo necesito desaparecer. Que necesito borrarme de aquí para protegerme y proteger a la familia. Me encuentro en camino hacia donde te encuentras en Italia, esta carta deberá llegarte un día o dos antes de que te alcance. Realmente necesitamos tu ayuda.
Hermann de Blackenburg
Padre,
Espero que esta carta te encuentre con bien. Me han llegado noticias de paz en Alemania, pero no de una paz que parezca durar mucho. Entiendo la delicadeza de la situación y es por la misma por la que no había escrito antes. Tu consejo fue acertado, ir en busca de mi tío Hugo fue una buena opción. El dinero que yo llevaba le fue de mucha ayuda para conseguir las reliquias de San Víctor que estaba buscando él en Italia. su adquisición nos dio la bienvenida a varios lugares, nos daban alojo. Por una confusión me empezaron a llamar con el nombre de mi tío, sin embargo decidimos que así debe de quedarse, y es por el nombre que se me conoce ahora. Hemos encontrado una abadía en Francia y me han aceptado como un canónigo en una posición privilegiada si mantenemos las reliquias aquí. Ahora la abadía se llama Abadía de San Víctor. El tío Renhard ha sido de ayuda también, le ha dicho a todos que he estudiado en la casa Agustiniana de San Pacras que él estableció, dice que con lo que él me ha enseñado estoy listo de cualquier modo y lo que me falte lo puedo aprender aquí. He de decir que la vida canóniga me gusa, me ha traído paz. Espero que esa paz llegue a tí y a Blakenburg padre. Me despido
Hugo de San Víctor
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